Año de la Palabra

En que consiste

El año bíblico es una iniciativa que propone la Federación Biblica Católica para celebrar los 50 años de la creación de esta federación y los 16 siglos de la muerte de San Jerónimo, padre y doctor de la Iglesia y que fue estudioso, comentador y traductor de la Sagrada Escritura al latín, en una versión que se conoce como la Vulgata y que estuvo vigente en la Iglesia durante 15 siglos.  Consiste en compartir con la comunidad estos acontecimientos recordando que la Iglesia ha permanecido en el mundo entre otras cosas gracias a la lectura y consulta constante de la Biblia como fuente de la revelación que Dios ha hecho al hombre a través de su historia. Esta celebración se enmarca en una especie de “nombramiento” de una año bíblico, es decir, un año en el que se tenga presente a la Sagrada Escritura. Esta presencia se llevará a cabo mediante diversas actividades, unas diez o doce, que nos recuerden que para un cristiano comprometido, la lectura y acercamiento a la Biblia es crucial. Ahí se encuentran las bases para buscar llevar una vida santa.

¿Cuándo inicia?

El año bíblico se extenderá desde el primer domingo de adviento, con el que inicia el año litúrgico hasta el domingo de Cristo rey que es el domingo en el que concluye. Para esto, el primer domingo de adviento que será el próximo 1 de diciembre de este año, habrá una misa, que le hemos llamado “de envío”, o de inicio, que se celebrará ese día en catedral, a las 12:00 del día, misa que será presidida por nuestro señor obispo Don José Guadalupe Torres Campos.

¿Por qué es importante?

En palabras de monseñor Tagle, presidente de la federación Biblica Católica y obispo de Filipinas, “esperamos que un año dedicado a la Palabra de Dios ayude a los pastores y a las instituciones comprometidas en la pastoral bíblica a renovar esfuerzos para colocar la Palabra de Dios en el centro de la vida y la misión de la Iglesia. Así lo han deseado San Juan Pablo II, el Papa Benedicto XVI y el Papa Francisco en Evangelii Gaudium” y agrego yo, más recientemente en el motu proprio “Aperuit illis” en el que establece el tercer domingo del tiempo ordinario como un domingo bíblico. Creemos, como también lo indicamos en nuestra misión como Instituto Bíblico que la Sagrada Escritura leída, estudiada, meditada y orada, debe tener un lugar central en nuestras actividades cotidianas para poder así colaborar en la instauración del Reino de Dios en la tierra, un reino que busca toda persona en el mundo, aunque a veces no atine a buscarlo donde se encuentra y mejor lo busca en otras ideologías y corrientes de pensamiento equivocadas.

¿Qué hacer?

Muchos católicos modernos no estamos acostumbrados a leer la Biblia con frecuencia, ni siquiera a cargarla. Y esto se extiende a los servidores en las parroquias en los diferentes ministerios. Nos sucede que vamos a un curso o taller y no llevamos Biblia.

Independientemente de las actividades que cada parroquia quisiera hacer, como equipo de animación bíblica recomendamos que en cada templo se destine un lugar para que todo el año esté a la vista del pueblo la Sagrada Escritura que nos recuerde que la vida entera debe estar

cimentada en el mensaje evangélico que se encuentra en la Escritura que es el pan de la palabra que celebramos cada domingo.

Así mismo, recomendamos que para el tercer domingo del tiempo ordinario en que el Papa  pide que sea celebrado como domingo de la Palabra o domingo bíblico, al inicio de las misas el  presidente y alguien por el nombrado entren en procesión llevando la Biblia y depositándola en un lugar visible previamente preparado para ello.

Es un gesto sencillo que hará que este día haya algo diferente que nos recuerde lo que estamos celebrando.

Coordinador: Pbro. Cesar Campa

Teléfonos de contacto: 656 337 6832 / 656 167 3077

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